Vino para todos
  La madera y el vino
 

 

 
 
La elaboración de vino, parece ir siempre unida a los cascos de madera. Casi todo el mundo asocia vino a bodegas con largas filas de ellos. ¿Pero que tanto se utilizan? ¿Que hay de cierto en esa asociación de ideas? ¿Qué realmente le aportan al vino?
Es lo que explicare aquí, como no tengo datos de laboratorio, solo me voy remitir a la experiencia, a los  hechos en concreto, que en otras palabras es lo que al final interesa.
Por empezar dejemos claro que gran cantidad de vinos no se pasan por madera, solo los que van a ser añejados.
Tiempo atrás se creía que en los cascos, el vino se oxidaba a través de las duelas, pero ultimas investigaciones de algunos autores, dicen que no, como dije antes yo no puedo afirmar ni una ni otra, Lo que si es cierto que al evaporarse el vino, cosa que si ocurre en los cascos a través de las paredes, mas lo continuos rellenos que incorporan junto al liquido una cantidad de aire, el vino tiene contacto con el oxigeno. Así que por una u otra o las dos el vino se va oxidando lentamente, lo cual significa  añejamiento.  
Pero esta no seria la razón principal de usar madera, como dije se lograría con solo exponer el vino al aire de forma controlada y mesurada, o directamente disolverle oxigeno en el
La principal función es el aporte de aromas sabores, por eso en la actualidad solo se usa madera de roble, y los cascos no se pueden usar para este aporte mas allá de 5 años, aunque la verdad sea dicha ese tiempo es excesivo si de hacer vinos finos se trata nuestra idea.
Entonces estamos llegando a la idea que si la madera se utiliza para agregar sabor y aroma, por que no hay otra forma. Y si que la hay los “chips” o trocitos de madera, pero estos tienen un problema, la homogeneidad del producto, increíblemente, no todos los vinos evoluciona igual en los cascos, aunque hallamos usado el mismo jugo el mismo roble, mismo tostado, mismo fabricante y mismo bosque, los vinos serán diferentes, si ha eso le agregamos que podemos variar los bosques, los fabricante, el tipo de roble, (francés o americano) y el tostado. Conseguiremos  vinos con características organolépticas muy diferentes, con los que el enólogo podrá tras una selección y los cortes necesarios llegar un producto armonioso y agradable.
Para concluir,  si se puede elaborar un vino sin madera, y si se puede añejar un vino sin ella, pero el producto final no tendrá el mismo sabor ni aroma.   

 

 
   
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=